PARIS.- Ingrid Betancourt, ex rehén de las FARC, divide opiniones. Algunos la admiran por cómo sobrevivió a sus seis años de secuestro en la selva y por no mostrar deseos de venganza tras su liberación en 2008; otros la ven como una "prima donna" egoísta que se peleó con sus compañeros de cautiverio y después no hacía más que salir en cámara. Ahora Betancourt sacó a la venta "No hay silencio que no termine", un libro de 700 páginas en el que cuenta sus intentos frustrados por escapar, las humillaciones y la difícil relación con los otros rehenes.

En el texto aparece la mujer fuerte que no se doblega, y también la persona dura y desconsiderada que a veces se asusta de sí misma. Por momentos el libro se lee como una novela de aventuras con detalles escalofriantes. Los cautivos estaban atados con cadenas, fueron literalmente "comidos" por hormigas y mosquitos, tenían que usar delante de sus captores un agujero en el suelo como baño, se peleaban por la comida y compartían el lecho.

Sobre su compañera de secuestro Clara Rojas, que tuvo un niño con un rebelde durante el cautiverio, escribe: "Aunque estábamos unidas por las circunstancias, no teníamos nada en común. Ella intentaba adaptarse; yo no podía pensar en otra cosa que en huir". También habla de los bajos instintos que le sacaba a luz el cautiverio y que la asustaban.

También describe escenas graciosas y muchos momentos en que el libro hace llorar al lector. Betancourt fue liberada en julio de 2008 por el Ejército junto con otros 14 secuestrados. (DPA)